2019
Primera auditoría de sesgo
Empezamos revisando un modelo de clasificación de créditos para una cooperativa local. Encontramos que el sistema penalizaba códigos postales de barrios periféricos, sin relación con el historial financiero real. Ese hallazgo definió nuestra manera de trabajar: medir primero, opinar después.
2021
La decisión de no guardar datos
Durante un proyecto de diagnóstico médico asistido, el cliente pidió conservar las imágenes originales por si acaso. Nos negamos. Diseñamos un flujo donde el modelo solo veía representaciones cifradas y las descartaba al terminar. Perdimos ese contrato, pero ganamos una convicción que hoy estructura todos nuestros servicios.
2023
Primera implementación con ZK-proofs
Logramos que un organismo público verificara la equidad de un modelo de asignación de turnos sin revelar los datos de los solicitantes. Fue la primera vez que una prueba de conocimiento cero se usaba en un proceso administrativo real en la región. El sistema sigue operativo.
2024
El documento que nos obliga
Publicamos nuestro propio código de conducta interno, con reglas verificables: ningún proyecto avanza sin una evaluación de impacto previa, ningún dato se conserva más de lo necesario, y cualquier sesgo detectado se informa al cliente aunque no esté en el contrato. No es una declaración de principios, es un manual de trabajo.